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Feliz Navieso

Hola, locos, feliz Navieso. Arturo Hernandez Lopez nos trae un fic de Navidad. Disfrútenlo.

NAVIDRAMA EN RAMSDEN PARK

Un gran suspiro, fue su primera reacción después de escuchar a los niños del coro. Detrás de ellos, el árbol de navidad iluminaba el parque dándole el ambiente navideño en aquellas calles de Oshawa. Ups, se dijo, mirando su reloj, debo darme prisa.

Luego de una veintena de pasos, llegó al circo justo a tiempo para ayudar a su madre a arreglarse para su acto. Siempre se sentía orgullosa de ser la hija de la traga espadas. Además, era una presentación especial para los niños huérfanos del hospicio de la localidad a quienes se les dio está función gratuita por Noche Buena. Afortunadamente no hubo incidentes ni contratiempos. El circo dio su espectáculo tal como fue planeado. Sin embargo en su mente, ella esperaba la hora de cerrar para dirigirse donde su abuela.

Una hora después de que el circo cerrara, y mientras los trabajadores se preparaban para celebrar, nuestra amiga, luego de una media hora en su lapto, fue hacia el pequeño puesto donde su abuela atendía a los visitantes en las horas de trabajo.

-Abuela – le decía – ¿aún no lo has guardado?

-Claro que no, Kaitlin – le respondió – tú misma me dijiste que no la guardara hasta que llegaras. ¿Por qué te tardaste?

-Estuve en la red, hablando con mi amigo de Perú.

-¿Ese hombre que a su edad aun mira caricaturas, juega videojuegos y lee tiras cómicas?

-Si

-¿Y que aún no…ya sabes?

-Si, abuela, el mismo.

Ríen.

-¿Y que dice tu amigo?

-Está ayudando en la cena… y comiendo mucho de esos pancitos dulces que consumen en navidad. Y me ha pedido que le cuente que están haciendo “nuestros amigos.”

-¿Ellos?– Exclama la vieja con gesto burlón – ¿Esos pobres idiotas que ya no les interesa ir la universidad y que están gastando su juventud en el programa de ese tipejo por unos miserables dólares?

-Abuela… son pobres victimas, no idiotas. Por eso me he esmerado en conocerlos personalmente uno por uno y darles un poco de esperanzas a sus maltratadas vidas.

-Bueno, pequeña, veamos que hacen. Ya sabes que lo tienes que hacer.

Abuela y nieta, sentadas frente a frente toman sus manos y cierran los ojos. Murmuran unas palabras y luego de unos segundos de silencio, abren los ojos.

-Observa – le dice la abuela.

Kaitlin se asoma a la bola de cristal.

-Lo creo y no puedo verlo… quiero decir… al revés.

-¿Es posible que no lo supieras? ¿Mi nieta quien supuestamente heredó mis secretos del cosmos?

-No tanto, abuela, tengo que leer las manos para “ver.”

-Bueno, observa la bola… mas cerca… entre esos autos están allí… ¿las ves?

***

La gente reía, gritaba, gozaba. Los corsos navideños siempre eran bienvenidos. Yonge Street, una de las principales calles de Toronto (y la más larga del mundo, según el record Guiness) estaba lleno de gente que recibían con beneplácito la caravana de autos adornados para la ocasión, mostrando maquetas enormes así como las celebridades del momento. Allí estaban los reporteros y periodistas cubriendo el show, quienes precisamente se encontraban hablando con uno de los máximos exponentes: el gran Chris Mclean, quien portando un traje plateado, alzaba de cuando en cuando los brazos para recibir los aplausos del público.

-Gracias, querido público y fieles televidentes – les hablaba hacia las cámaras y al mismo tiempo hacia la gente, quienes respondían con eufórica alegría – Les agradezco que hayan estado pegados a las sintonías de la Venganza de la Isla así como sus repeticiones. De no ser por ustedes este programa no hubiera tenido el éxito que ha recibido y yo no hubiera ganado esos bonos extras. Y no lo olviden, el próximo año una nueva temporada con muchas sorpresas, vómitos, torturas, pero sobre todo, mucho rating.

Los anfitriones (por ordenes del canal) no estaban permitidos hacerle preguntas relativas a su situación judicial, por lo que solo tenían que hablarle sobre esta noche.

-Y dinos, Chris ¿Qué tienes preparados para esta noche tan especial?

-Bueno ¿Cómo no iba a guardarles algo bueno? Ho, ho, ho. Precisamente observen hacia el horizonte y verán que se acerca el corso con nuestros favoritos (bueno, no míos, obviamente). ¡Las estrellas del Drama!

Una nueva ovación, superior a las anteriores,  respondieron a la presentación de Chris. En efecto, un tráiler servía para ser adornado con la isla Wawanakwa en miniatura coronado con un volcán (en referencia a la temporada musical) mientras que en los alrededores estaban todos aquellos chicos que participaron dramáticamente en las tres primeras temporadas. Detrás de la isla pequeña se encontraba unos renos animatrónicos atados a un trineo con una bolsa llena, donde se encontraba sentado Owen, en un oportuno disfraz de Santa Claus. Los demás estaban vestidos de duendes y renos mientras Alejandroide había sido cubierto con escayola blanca simulando ser el clásico hombre de nieve Jack Frost.

-Wow ¿no es fantástico? – exclamaba Cody, que nunca se despegaba de Sierra (perdón, es al revés) – desde pequeño siempre quise ser parte de una gran celebración navideña.

-Lo sé, mi pequeño gran hombre – Sierra no perdía ocasión de abrazarlo y pellizcarle las mejillas – Te disfrazabas de Rodolfo y te subías en el trineo de juguete donde cantabas y saludabas al público… hasta que te resbalabas y caías de cara al suelo mientras los demás niños se reían de ti sin piedad.

-Recuérdame que para el Año Nuevo tome el voto de no permitirte a entrar a mi habitación jamás.

-Lo pondré en tu face.

-Oh, hermoso hermoso  – Lindsay, a diferencia de los demás, se había puesto un esplendoroso vestido cuyos colores verde, blanco y rojo hacían una buena combinación – Es como si hubiera ganado el concurso de miss galaxia.

-No, dulzura – Tyler se veía ridículo en su disfraz – Se dice Miss Universo.

-Eso decía, como Miss Universo, la Frontera Final.

Se dieron un beso e iba a continuar hasta que fueron interrumpidos por un furioso Duncan.

-¿Alguno de ustedes tiene un bastón de Navidad lo suficientemente duro como para romperle la cabeza de Harold?

-¿Otra ves está…?

-Si, Lindsay… wikipedorreando.

En efecto, Harold estaba a un lado de pie frente a Leshawna, Noah, Ezequiel, Gwen, Katie y Sadie, a quienes impartía unos datos importantes:

-… y por eso la Navidad se celebra el 25 de diciembre desde el año 354.

-¿Y te sabes también la de Blanca Nieves y los 40 ladrones de Tierra Media?

-No te burles, Noah, como vez, mi Harold conoce mucho de navidades. – respondió Leshawna.

-Por favor, no le den mas cuerda – refunfuñaba Gwen.

-Por cierto, la primera tarjeta de Navidad se imprimió en Londres en 1843 por John Calcott Horsley, el dibujante estadunidense Thomas Nast fue el que aportó la idea de Santa Claus con su fábrica del Polo Norte, San Francisco de Asís popularizó los nacimientos entre los años 1200 y 1226, el villancico Noche de Paz fue compuesta en Alemania en 1818 por Joseph Mohr y Franz Gruber…

Un fuerte golpe puso fin a su exhibición de sabiduría.

-¡Duncan! – grito Gwen alarmada y con los ojos bien abiertos.

-Lo siento Gwen, pero ya no lo soportaba más… lo siento

-¿De qué diablos hablas? ¡Es el mejor regalo de Navidad que me has dado!

Y ambos se dieron un abrazo con el infaltable beso. Los demás se alejaron rápidamente dejando a un inconsciente Harold, cuya cabeza estaba cubierta por una de los renos animatrónicos que Duncan arrancó para golpearlo. Leshawna, decidió pasar todo esto por alto y se alejó arrastrando a Harold. “Esperen el día de los inocentes” murmuraba.

El carro alegórico finalmente se acercó hacia donde estaba Chris y los camarógrafos, el público comenzó a recibir a la gente con aplausos. Los chicos entonces comenzaron a bailar. Trent sacó su guitarra y tocó algunas notas de villancicos mientras que Justin, a su lado, se quitó el saco mostrando su cuerpo semidesnudo. La gente aplaudía más.

-Y ahora – decía Chris apretando un control remoto – ¡Llegó la hora de la erupción!

Y el volcancito se encendió y salieron unos efectos simulando ser lava con fuego, cuyas chispas salpicaban a la gente. Los ex campistas disfrutaban el espectáculo, hasta que Beth, vestida como la señora Claus, se acercó hacia la punta del volcán.

-¡Escuchen! – En su mano sostenía un celular encendido – Chris está preguntando qué pasó con los bastones de caramelo que se suponía tenían que salir del volcán para el público.

-¿Pues tú que crees? – Respondió Justin señalando hacia el trineo.

Un fuerte eructo de Owen fue la llave del misterio. A su lado, DJ, que se le veía bien disfrazado de cascanueces, rebuscaba unas cajas.

-Ni siquiera hay ninguna reserva… ¿o te los comiste todos, Owen?

-Je je, bueno… no fui yo, en realidad fue mi espíritu navideño.

-C-C-Cielos – tembló DJ – yo mismo los hice, con mucho amor, con mucha dedicación… y con el Chef detrás de mi obligándome a cocinar… me dijo que si la gente no le gustaba… pero ahora no se si la gente le hubiera gustado… ¡Porque te los comiste!

Y DJ se acercó al borde del carro para lanzarse a la pista. Pero en ese instante alguien (o algo) desde los aires lo cogió y lo lanzó hacia al lado de Owen.

-¡Izzy! ¿Dónde estabas? – preguntó Owen.

La loca estaba vestida como el Grinch. Ella misma se hizo el disfraz.

-Estoy visitando los demás carritos y conversando con las demás estrellas… ¿quieren saber que hago? Pues como soy el Grinch, les estoy robando su navidad.

Y mientras reía, abrió su saco dejando caer billeteras, joyas, relojes y demás objetos de valor. Ezequiel saltó a jugar con los objetos como un perro, pero Tyler y Noah rápidamente lo alejaron con unas guirnaldas usándolo como collar de perros.

-¡Izzy, tienes que regresar esto a sus dueños! – Gritaba Trent – ¡¿Quieres que terminemos en la cárcel?!

-Esta bien, no todos podemos ser Scrooges. Pero lo haré con estilo.

Y luego de recoger los objetos robados, se puso una barba postiza blanca y de un gran salto salió del carro diciendo ho ho ho, feliz hanukah.

-Bueno… estábamos en los caramelos – insistió Beth.

-Oh si – dijo DJ, se levantó y volvió a dirigirse al borde de nuevo.

-Quizá haya mas reserva en el saco de Santa ¿no creen? – sostuvo Tyler.

-¡Si! – Gritó DJ deteniéndose en el borde – ¡Es verdad! Lo sé porque Chris se río de mi cuando le propuse que el saco se llenara de juguetes para los niños. Y ya que no hay juguetes…

Y de inmediato corrió al enorme saco para abrirlo, pero se dio con la sorpresa encontrar dentro a Geoff y Bridgette haciendo lo que siempre hacen.

-¿No hay caramelos entonces? – preguntó Beth.

-Lo siento, pero el único dulce que hay es ella – sonreía Geoff refiriéndose a su novia.

-¿Es que ustedes no pueden detenerse ni siquiera por este día? – pregunto Leshawna.

-Al contrario – Bridgette respondió esta vez – estamos honrando una gran tradición navideña.

Y les hizo ver que además de ellos, el saco tenía muchos muérdagos alrededor de la pareja.

-Espera… – dijo Geoff sacando otro muérdago de su bolsillo – este aún no ha sido usado.

-Wow, Feliz Navidad – dijo ella y ambos volvieron a ocultarse en el saco.

-¿No es increíble lo romántico que puede hacerte un muérdago, un saco y el gran estomago de Owen? – dijo Sadie.

-Y no te olvides del ansia suicida de DJ – agregó Katie. Ambas celebraron el chiste.

-Espera – dijo DJ muy alegre – estoy viendo una caja sin abrir debajo del trineo…

-¡Oh por el especial navideño de Snoopy! – Exclamó Owen – ¡Quizá sea el queso del Polo Norte que le pedí a Santa Claus!

Tyler y Noah se miraron, hicieron un gesto afirmativo y soltaron a Ezequiel. “El tiene un millón” le susurraron. El pobre chico salto hacia Owen y comenzó a golpearlo y zarandearlo.

-Gracias chicos – dijo DJ. De inmediato abrió la caja… y encontró a Heather dentro.

-¡Si me disculpas, esta caja la vi primero! – dijo esta antes de cerrarse de nuevo.

-Heather – decía Harold abriendo la caja – Ya no te sientas avergonzada, ya la gente ha olvidado la locura que hiciste en la temporada anterior, hasta Chris te perdonó. Vamos, en Navidad se perdona, ya no te sientas culpable…

-¿Qué te pasa, cabeza de reno? Me estoy escondiendo del Ale-Vader. – y cerró la caja de nuevo.

-¿Cabeza de reno? No es mi culpa, es por Duncan que me la puso encima y no puedo sacármelo. ¿Alguien me ayuda?

Leshawna se acercó y trataba de sacárselo.

-Bien, gran soldado de madera – Noah consolaba a DJ – No hay caramelos, solo unos besuqueadores y una chica con delirios de persecución… No te culpo si deseas tirarte al vacio de nuevo.

-¡No! Harold tiene razón, en Navidad se perdona todo, el Chef no podrá hacerme nada. Además mi mamá está allá y no dejará que me toque un dedo.

-GRRRRRRRRRRRRR…. ¡No hay millón!

Ezequiel se había detenido de golpear y rebuscar a Owen, el pobre se había desmayado por los golpes, entre todos cargaron al enorme bodoque y lo colocaron en la silla de Santa, y ocultando su brazo, Beth alzaba la de Owen saludando a la gente para que no vieran que estaba desvanecido.

-¿Alguien puede echarle un poco de aceite a mis bracitos? Se están endureciendo.

En caso de accidente, Alejandro había sido sellado por lo que no podía desplazarse. Lindsay sacó una botella de aceite y le echó gotas a los brazos mecánicos de Alejandro. Este los movió y ya estaban suaves.

-Gracias Lindsay ¿Has visto a Heather?

-Está debajo de Owen.

-¿Qué dices?

-Es que no había caramelos y solo hay muérdagos.

-¿Qué?

-Y tu sabes lo romántico que te hace sentir el estomago de Owen.

-¿…?

-Pero no te preocupes, en Navidad se perdona todo, así que perdona a Heather ¿si?

Alejandro alza mas fuertes los brazos gritando ¡Nooo! Y la gente lo aplaude y aclama y también gritan ¡Nooo! alzando los brazos, pues pensaban que el hombre estaba haciendo alusión al programa pasado.

***

-Bueno – dijo Kaitlin – A pesar de todo, la están pasando en grande ¿verdad, abuela?

La anciana bruja sonrío.

-No creas, pequeña, ellos no se han fijado aún.

-¿Fijarse qué, abuela?

-La aventura navideña está por comenzar… concéntrate y observa.

Nuevamente se tomaron de las manos, se concentraron y la bola de cristal volvió a manifestarse. Kaitlin se asomó a observar.

***

Los camiones del corso llegaron hasta el punto acordado, se dieron la vuelta y comenzaron el viaje en dirección contraria. Su destino final era el Ramsden Park, donde se encendería el enorme árbol de Navidad como ultimo acto.

Izzy regresó luego de devolver lo robado de la misma forma que los tomó y se unió a Leshawna para ayudar a liberar a Harold de la cabeza de Reno, en tanto Sierra y Cody se dirigieron donde Beth que aún movía el brazo de Owen.

-¿Sigue inconsciente? – preguntó Sierra.

– Si, y mi brazo ya no lo siento.

-Pero – añadió Cody – ¿sabes si aún respira?

En ese instante se produjo una enorme flatulencia por parte del desmayado.

-Si, aún respira – dijo Beth

Owen volvió a disparar, solo que más fuerte, lo que obligó a Heather dejar su escondite.

-Cof… cof – tosía Heather mientras se veía expulsar aire verde de su boca al toser – Ahora comprendo mas que nunca a Scrooge.

Bridgette y Geoff también salieron del saco.

-¡Nunca me imaginé a Santa Claus con problemas del estomago! – dijo Geoff.

-Disculpen… – Sierra se acercó tímidamente a la pareja – ¿les quedó algo de muérdago?

-El saco está lleno de ellos, amiga Sierra – contesto Bridgette.

Sierra rápidamente cogió el costal mientras Cody aprovechaba para alejarse despavoridamente de Sierra mientras esta iba tras sus pasos.

Mientras esto sucedía, Justin se acercó hacia Owen y ante él rompió su camisa quedando semidesnudo nuevamente. Owen despertó.

-¡Reconocería ese sonido en cualquier estado de animo! ¡Santa Claus viene a la ciudad! – continuaba observando los pectorales de Justin – Era Noche Buena y nadie hacia ruido en casa, ni siquiera un ratón…

-Cálmate grandote – dijo Justin – te desperté porque tengo que decirles algo.

Hizo señas para que todos se acercaran e hizo que los siguieran hasta donde estaba Alejandro.

-¿Han visto quien esta al frente de nuestro vehículo?

Todos observaron y vieron otro carro alegórico, el cual no era parte del desfile. Se había mezclado con los demás en algún momento.

-¡Bah! – Gruñó Heather – son solo unos tontos que aprovecharon para colarse y recibir sus cinco minutos de fama… me enorgullezco, pero solo un poco.

-Observen bien. – insistió Justin y sacó unos binoculares. Se los dio a Duncan.

-Oh, es verdad, no son simples tontos oportunistas.

Cada uno observó con los binoculares y descubrieron que en el auto estaban los competidores de la Venganza de la Isla. En ese momento llegaron a donde estaba la gente, estos aclamaron a los recién llegados, pero cuando les llegó el turno a los otros, la ovación fue menos.

-¿Lo ven? – Dijo Trent – hacen que nuestros admiradores nos olviden.

-No solo eso – dijo Gwen – Ellos si están arrojando bastones de caramelos.

-¡Caramelos! – Gritó Owen – ¡Caramelos y están lejos de mi! ¡Oh es una pesadilla antes de Navidad!

-¡No lo será! – Gritó Harold (aún con la cabeza puesta) – No podemos dejar que esos novatos nos vuelvan a insinuar que somos unos viejos. Tenemos que adelantarlos y dejarlos en su lugar.

-¿Está hablando Harold o el reno? – preguntó Heather.

-Bien – dijo Justin – arreglaremos esto.

Y de inmediato se adelantó hacia la parte delantera para hablar con el conductor del tráiler.

-¿Eh…? ¿Courtney?

-¡No! ¡Ya he dicho mil veces que no voy a estar arriba con un estúpido disfraz! ¡Es por eso que decidí estar en el volante!

-Lo mismo yo – agregó Eva que estaba sentada al lado de Courtney.

En ese momento una moto se apareció a un costado. Era Chris y el Chef, quien conducía la moto.

-Oigan, eternos perdedores, si tienen algo de orgullo pisen fondo y adelántense a esa nueva generación de fracasados, si llegan al Ramsden antes que ustedes, ustedes serán ignorados por la farándula para siempre. Los estaré esperando. Andando, Chef.

Y el cocinero desapareció a una gran velocidad.

-¿De que habla ahora? – preguntó Courtney.

Justin se lo aclaró.

-¿Qué? ¿Esos principiantes que nos dejaron a un lado? ¿Los que se ganaron el millón mientras que a mi no me dejaron salir como invitada en ningún episodio? ¡Ponte el cinturón, Eva! ¡Llegó la hora de ser rápida y furiosa!

El tráiler aumentó la velocidad y no tardo en llegar hasta quedarse atrás de su predecesor. Podían ver a la enorme Dakota lanzando besos volados y arrojando caramelos con sus enormes brazos.

-¡Que esperas, Courtney, hazlos morder el polvo! – gritó Heather.

En ese instante Eva salió de donde estaba y subió a la parte superior.

-¡Qué empiece la verdadera Venganza de la Isla! – exclamó.

El tráiler avanzó rápido hasta colocarse delante del otro, y ante la admiración de los espectadores, Courtney pisó mas el acelerador y corrió a toda velocidad, forzando que los demás carros alegóricos de adelante, incluyendo el carro oficial de Santa Claus, se hicieran a un lado para no ser embestidos. Ahora tenían la calle libre para ellos.

-Súper bien – gritó Tyler – ahora somos el numero uno de nuevo.

Pero de inmediato un violento golpe hizo a Tyler caer hacia los brazos de Lindsay, para alegría de los dos.

-No, no mas besuqueadores – se quejaba Cody – ¿Qué ha sucedido?

-¿Qué crees? – Le respondió Leshawna – Parece que a estos chicos no quieren darnos una fácil victoria.

El tráiler del otro elenco había avanzado también a gran velocidad y chocó deliberadamente con la parte trasera del tráiler de los “veteranos.” Inmediatamente repitieron la operación haciéndolos tambalear a todos. Un tercer choque los hizo caer.

-¡Eso significa una guerra sangrientamente navideña, ho, ho, ja! – gritaba Izzy.

El tráiler competente se acercaba para un cuarto choque, pero Courtney, aceleró mas rápido, forzando a los otros a hacer lo mismo.

Hora de arrojar cosas, grito Izzy y todos cogían las cajas que representaban obsequios y los lanzaron, en especial al volante donde conducía B. A su lado estaba el aún débil Scott. Los que estaban arriba, a su vez, arrojaban también algunos objetos y con mejor puntería.

-Situaciones drásticas requieren medidas más drásticas – dijo Heather.

-¡En eso estoy! – respondió Izzy y avanzó jalando a Santa Owen.

-¡No ganaran esta vez, principiantes! – Gritaba Harold aún con la cabeza de reno.

-¡Ya no somos principiantes! – Le contestaba Cameron – Ahora somos ganadores ¿escuchaste eso, error de la naturaleza?

-Definitivamente esta cabeza está matando mi popularidad. – dijo Harold.

Owen, en tanto, había sido colocado en la parte trasera del tráiler, echado de tal manera que su trasero estaba en dirección al camión de atrás.

-Izzy ¿estás segura que es una buena idea?

-Ya oíste a Heather – Respondía Izzy parada encima de Owen y brincando una y otra vez  sobre él – Medidas drásticas para drásticas situaciones… ¡Vamos Owen! ¡Expulsa tu espíritu navideño!

Harold se había acercado hacia ellos, adivinando las intenciones de Izzy.

-¿Qué sucede, no puede lanzarse un gas?

-Preciso… mucha… ayuda… para… lograrlo – no dejaba de saltar.

Harold entonces avanzó y se colocó delante del trasero de Owen.

-Tal vez ese pantalón tan ajustado no le deja… – pero justo después de decir eso, el gas disparó con todo su poder dándole en su rostro y cuerpo -… maldita mascara de reno, no sirves para nada – y acto seguido se desmayó.

Los miembros del equipo contrario estallaron en carcajadas.

-¡Por eso siempre pierden, bola de zopencos! – gritaba alegre Jo.

Eva rugió.

-¡Vamos a ver quien es el zopenco, seudo mujer maravilla!

Y cogiendo el reno animatrónico decapitado lo partió en varios pedazos y se los arrojaba. Los demás siguieron su ejemplo y rompieron los demás. Pero apenas lograban dar en la cabeza de alguien y los contrarios les devolvían las piezas con mejor puntería.

-Bien, necesitamos una catapulta. – dijo Duncan y rápidamente fue donde Alejandro y lo hizo voltear en dirección al otro camión y con sus brazos mecánicos lograba que las piezas se disparasen mejor y con certeza.

-Debe haber un pedazo más grande – decía Duncan – ajá, una cabeza de reno.

Y corrió hacia el final del tráiler donde cogió la cabeza y avanzó de vuelta hacia Alejandroide.

-¿Qué estás haciendo Duncan? ¿Adonde me llevas?

-Que extraño. Juraría escuchar voces.

Pero cuando llegó donde Alejandro ya el camión contrario logro colocarse al lado de la de ellos y de esa forma ambos elencos se miraron de frente. El intercambio de insultos comenzó. Luego reanudaron su guerra de cosas, pero nadie se atrevía a saltar al otro lado por temor a caerse de la pista, ni siquiera la enorme Dakota. Está decidió arrojar los bastones de caramelos que aún tenía, pero Owen los recibía con la boca y los saboreaba. Terminó la pesadilla, decía.

Adelante, entretanto, Courtney y B se miraban desde sus respectivos volantes.

-Bórrame esa estúpida sonrisa de tu cara B… o más bien debería decir… Beberly.

El aludido no soportó la burla de Courtney ni su carcajada que siguió. Avanzó de lado y chocó fuertemente con el tráiler competente. Oye, gritó Courtney y decidió responder con lo mismo. B volvió a chocar y lo mismo Courtney y así, mientras avanzaban a gran velocidad por la calle, ambos camiones se chocaban entre ellos una y otra vez, mientras que arriba aprovechaban las breves uniones de los tráileres para brincar al otro y así enfrentarse a los rivales. Eva aporreaba a Jo, Duncan a Brick, Heather a Stacy, Cameron a Harold, Zoey a Beth, Lindsay a Tyler (¡Lindsay, amor, estamos del mismo lado – ¡Silencio, malvado clon!)… y así el resto. Dakota se divertía persiguiendo a Katie y Sadie mientras Ezequiel le mordía el cuello sin hacerle gran daño. A todo esto, Izzy protegía a Alejandro de los objetos que lanzaban con golpes de Karate mientras cantaba:

-Noche de paz… ¡ya!… Noche de amor… ¡ha!… Todo duerme… ¡Ouch!… en rededor… ¡Ya!….

Y los choques entre camiones continuaban hasta que Courtney se fijo en una iluminación de varios colores que se le presentaba adelante: ¡Ramsden Park! ¡El destino final del desfile! Courtney aprovecho entonces la distracción de B para mandarle un choque mas fuerte dejándolo brevemente aturdido. Como consecuencia, el tráiler que este conducía perdía velocidad. Al ver que los camiones se separaban, el equipo de B saltó hacia su transporte. Los contrarios comenzaron a lanzar gritos de triunfo.

-¡Ja! – reía Courtney abriendo la puertezuela y saliendo a observar a los derrotados – ¡Solo hay una ganadora y esa soy yo!

B reaccionó y comenzó a avanzar.

-¡Es inútil, mudo, ya no me puedes alcanzar!

-¡¡COURTNEY EL ARBOL!!

Y era verdad, se dirigían hacia el enorme árbol navideño. Courtney frenó haciendo que el camión volteara y avanzara de costado. Lo mismo B. Ambos tráileres se rechinaban hasta que lograron detenerse a unos metros del árbol. Sin embargo la fuerza del freno, al detenerse bruscamente, hizo que todos los que estaban arriba, incluyendo Alejandro, salieran disparados cayendo en varias partes del árbol.

-Increíble – decía Chris dirigiéndose al pie del árbol con el Chef – Estoy seguro que esto aparecerá mañana en Clip Tube y lo descarguen antes de que lo bloqueen. ¿No crees, Chef?

-Yo solo pienso en las llantas de mi moto que me hiciste gastar, deberían figurar en mi paga extra de navidad.

-No te quejes, amigo, al menos te libraste de preparar la cena ¿no?

-Pues espero que la mamá de DJ no descubra aún que me escapé de la cocina.

Y mientras charlaban, los chicos poco a poco se desprendían y caían al suelo, amontonándose. En ese instante llegaban Courtney, B y Scott.

-Bueno – dijo la primera – al menos nos salvamos de esta.

Y acto seguido fueron aplastados por la enorme Dakota.

-Venganza ser dulce, pero también doloroso. – dijo esta.

Una vez que todos se pusieron de pie, Chris se acercó a ellos.

-Espero que estén satisfechos: Convirtieron un bello desfile en una carrera clandestina, destrozaron dos camiones y casi arruinan el gran árbol. Lo que significa que… ¡Todo salió asombroso!

-No me lo digas – dijo Heather – tú lo tenías planeado.

-Si, el público se merecía un espectáculo y se los di. Escuchen.

Vieron entonces a la multitud del parque aclamándolos, pues creían que la carrera era parte del show.

-¡Chris, todo fue un vil engaño tuyo! – Protestaba Sam – Nos ofreciste un millón si dejábamos a ellos atrás.

-Esta horrible cuota de violencia ha arruinado mi aura navideña que pensaba repartir – agregó Dawn.

-¡Mi cabello está rajado! – agregó Ana María.

-Y a nosotros nos dijiste que ya no íbamos a ser celebridades  si perdíamos– dijo Trent.

-No se desesperen, aparte de que las cámaras escondidas de los camiones han registrado su guerrita (y que me va a servir para un programa especial por Año Nuevo) necesitaba esta prueba para comprobar que aún tienen la patética obsesión por la fama y el dinero.

-Una prueba ¿de que hablas? ¿Prueba de que? – se preguntaban unos a otros.

-Bueno, considérenlo mi regalo de Navidad, pues todos (o casi todos) han obtenido una nueva oportunidad de ganarse el millón en la nueva temporada.

Y de pronto los malos ratos, los golpes y las peleas se desvanecieron rápidamente. Saltaron, rieron, se abrazaron… fama, fortuna, codicia… ¡Viva la Navidad!

-Ahora si me disculpan – dijo Chris – el alcalde me espera para hacer los honores.

Y dirigiéndose hacia el alcalde y los camarógrafos, Chris tomó un control y el enorme árbol de Ramsden Park se encendió. La gente aplaudió, la iluminación era increíble y nuestros chicos también estaban sorprendidos. Harold colocó sus manos en la cabeza y esta vez, el reno salió sin ningún problema… un milagro navideño.

Y en ese instante dieron la voz para la cuenta regresiva. El reloj comenzaba a marcar…

4… 3… 2… 1…

MEDIANOCHE

Y empezaron los juegos artificiales y todo Toronto se llenó de abrazos y saludos. Los chicos también se saludaron entre ellos incluso entre grupos. En Navidad se perdona, reía Owen. De inmediato se oía un coro mientras Chris y el Chef se abrazaban como los mejores amigos. Por supuesto que las parejas dramáticas coronaban el saludo con sus apasionados besos… consíganse un cuarto. Y mas allá, a muchos kilómetros de distancia, en Oshawa, la gente del circo, Kaitlin y su abuela también se abrazaban, feliz navidad, feliz navidad… Seguidamente abuela y nieta volvieron a concentrarse para seguir observando.

Luego de darle un rápido y breve abrazo a Alejandro, Heather se alejó pronto, pero se topó con Staci hablando con Lindsay y Beth:

-Y mi tatara tatara abuelo fue el primer alcalde de Toronto en celebrar la navidad con desfiles en 1880, y mi abuelo de mi tío Lerhmann fue el que armó el primer árbol de navidad en este parque y el primero en electrocutarse…

Se alejó un poco para toparse con Harold charlando con Cameron:

-Y de esa forma, el obispo San Nicolás de Mira se le llamó SinterKlass que después pasó a llamarse Santa Claus, por lo que se le debe considerarse un santo de la iglesia católica…

Volvió a alejarse y se chocó esta vez con Sierra y Cody. Al otro lado, Zoey y Mikes se unían al club de besuqueadores.

-Mira lo que encontré – dijo la primera mostrándole al enano una caja con varios muérdagos.

-Que diablos, es Navidad – se resignó Cody.

Y empezaron los besos que el pobre tenía que soportar. Y cuando Hather les dio la espalda, se encontró con Owen conversando muy amigablemente con B:

-Pavo relleno… piña con guindones… puré de manzana… tarta de calabaza… almendras confitadas… ¡y queso, mucho queso!

-Menos mal que es solo una vez al año – concluyó Heather.

-Muy bien, futuros campistas – anunció Chris en cuanto las transmisiones finalizaron– es hora de una nueva carrera cuya meta es el canal donde están sus familiares esperando para la cena y con muchos obsequios para ustedes.

Shabam, grito Lighthining. Y la gran familia dramática se subió nuevamente a los camiones y arrancaron en dirección al canal, bajo el aplauso de la multitud.

***

Y la imagen se desvaneció.

-La bola de cristal nos mostró todo lo que debíamos ver.

-No me quejo, abuela. Como dije antes, lo pasaron bien, incluso se ganaron la ¿suerte? De participar otra vez.

-Ja – se burló la abuela – de Chris Mclean todo se puede esperar, y ninguno bueno.

Quedaron en silencio hasta que alguien de afuera las estaba llamando.

-Vámonos, Kaitlin, es la hora de la cena.

-Gracias abuela, mañana se lo contaré a mi amigo peruano.

Y la anciana sale del cuarto, pero Kaitlin aún permanece adentro, se acerca a la bola, se concentra y la esfera vuelve a encenderse, entonces Kaitlin habla:

-Hola Arturo, Blicia, Luck, Juan y todos los demás amigos dramáticos de Latinoamérica. Es cierto que no ha sido precisamente un buen año para TD, pero afortunadamente eso ya quedó atrás, ahora pongamos los ojos en la nueva temporada que se avecina con la vieja pandilla y también con los nuevos. Nuevos desafíos, torturas, problemas de pareja y demás cosas que surgirán en pos del millón de dólares. Así que solo esperen un poco, valdrá la pena.

No tengo más que decir, excepto que espero que estén pasándola bien con sus familias, aquí los chicos tuvieron su gran Noche Buena y estoy segura que cada uno de ustedes, algún día, tengan su propia aventura navideña. Ahora me voy con mi familia para disfrutar de la cena de Navidad, yo también esperaré con ansias la quinta temporada. Adiós, amigos y FELIZ NAVIDRAMA LOCOS DEL DRAMA.

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